La Jane Goodall gallega: «Los chimpancés son el termómetro del planeta»
El extraordinario don de Rebeca Atencia

La Jane Goodall gallega: «Los chimpancés son el termómetro del planeta»

Fotografías: Fernando Turmo

Rescata a bebés chimpancés, los cuida y logra comunicarse con ellos. El vínculo es tan fuerte que de adultos la reconocen y le han llegado a salvar la vida. La veterinaria gallega Rebeca Atencia tiene tal don que Jane Goodall la ha elegido como su heredera. Dirige su centro de la República del Congo.

Viernes, 5 de abril 2024, 10:23

Estaba marcando árboles, poniendo carteles con sus nombres para luego anotar los datos de alimentación de los chimpancés. Rebeca Atencia, veterinaria española, clavaba los marchamos en los troncos y el tac-tac de sus martillazos se expandió por la selva. «De repente oigo algo a mi izquierda. Y lo veo a mi lado. Todo hinchado. Enorme. No reaccioné bien porque, en vez de alejarme o mostrar sumisión, lo miré y le dije: '¿Qué pasa?'. Y me eché un poco hacia delante. Se lo dije en castellano, imagínate. Fue como retarlo. Por eso saltó y me mordió en la cabeza», cuenta Rebeca.

La elegida por Jane. La primatóloga Jane Goodall vio trabajar a Rebeca Atencia con chimpancés en África y la eligió para dirigir el Centro de Rehabilitación de Chimpancés de Tchimpounga. El libro Viviendo entre chimpancés (Ediciones del Viento) narra sus vicisitudes allí. Jane Goodall dice que Rebeca le recuerda a ella misma de joven. Ambas trabajan para proteger a estos primates, los animales que más se nos parecen: compartimos con ellos un 98 por ciento del ADN.

Chinois, un chimpancé macho adulto, la atacó porque él también hacía tac-tac sacudiendo árboles para atraer a una hembra en celo. El ruido de ... Rebeca le pareció la provocación de un rival. Y la mordió. La cabeza de Rebeca hizo crac y la sangre le caía en cascada por la cara. «Un poco más y pierdo un ojo», dice. Pero el peligro no había terminado. Desde el suelo oyó a Chinois hacer la llamada de ataque. De caza. «Y yo era la presa. Vi una hilera de chimpancés que se acercaban, todos erizados. Venían hacia mí enfadadísimos. Pensé: 'Ya; se acabó'.

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