Robert Doisneau, el fotógrafo del beso más largo –y más juzgado– de la historia
Muere la protagonista de la icónica escena

Robert Doisneau, el fotógrafo del beso más largo –y más juzgado– de la historia

| Robert Doisneau.

Apostado en las calles de París, retrató todo el siglo XX, pero una foto lo hizo mundialmente famoso: ‘El beso frente al ayuntamiento’, no exenta de polémica. Recuperamos las fotografías del genio que hizo de la gente corriente algo extraordinario con motivo del fallecimiento de la protagonista de la icónica escena.

Lourdes Gómez

Jueves, 11 de enero 2024, 15:00

En 1950, la revista Life le encargó a Doisneau una serie sobre jóvenes en París. De ahí salió El beso, una foto espontánea… pero no tanto. Doisneau conoció a Françoise Bornet y Jacques Carteaud, entonces estudiantes y novios, en un café y les propuso posar. La foto arrasó como icono de posguerra, pero la verdadera historia no se supo hasta 1993. Una pareja afirmó ser la de la foto y le reclamó dinero. No era la verdad que fuesen ellos, pero la única forma de probarlo requería enseñar 'la trastienda' del autor que mostraba que no aquella no era una instantánea improvisada.

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El fotógrafo ganó el juicio al presentar la serie completa de fotos que mostraba a la pareja posando en diversos escenarios, pero entonces fue Bornet, la protagonista real, la que reclamó su parte en las ganancias reportadas por la foto. De nuevo Doisneau ganó el pleito al demostrar que sí le había pagado por el posado, regalándole una copia de la foto, que ella vendió por una gran suma de dinero años después. Según las hijas de Doisneau, la polémica minó la salud de su padre. Murió un año después, a los 81 años. El 25 de diciembre pasado falleció Franç0ise Bornet, a los 93 años.

  1. Los panes de Picasso

La forma de trabajar de Doisneau era sencilla. Salía temprano a la calle, buscaba un lugar sugerente y pasaba horas allí, atento a lo que pasaba para captar los gestos de la gente. Y eso lo aplicaba tanto a desconocidos como a famosos. Fue un pionero en fotografiar a grandes personajes en sus lugares cotidianos. Así hizo con Sartre, Giacometti, Camus, Picasso… Y siempre encontraba un gesto único.

  1. La noche de París

Doisneau indagó también sobre la vida nocturna de París. En los clubs de jazz y los locales de starlettes coincidía con intelectuales como Sartre o Cocteau, con los que entabló amistad. Fotografió más de 30 años con una Rolleiflex. Doisneau decía que le venía bien por su timidez. Obligado a encorvarse para regular su visor, la cámara le tranquilizaba: «No es agresiva y permite un gesto de cortesía al tener que agachar la cabeza».

  1. Un mundo propio

Grabador y tipógrafo de formación, Doisneau aprendió fotografía por su cuenta. Empezó como fotógrafo industrial, pero duró poco. Prefería las calles, donde coincidía con Cartier Bresson, ambos unidos en la búsqueda del ‘instante decisivo’. «No había plan alguno, sino improvisación día a día», contaba Doisneau, en busca siempre de un ideal. «Mi foto es la del mundo tal como deseo que sea».

  1. La gente corriente

«Los gestos corrientes de gente corriente en situaciones corrientes». Así definía sus fotos Doisneau, como esta novia en un balancín en 1946. Al final de su vida insistía: «Hoy, algunos tratan de provocarme mala conciencia llamándome ‘depredador’. Es cierto, lo reconozco, me apoderé de los tesoros que algunos de mis contemporáneos llevaban consigo sin ser conscientes de ello».

  1. La fina ironía del color

Doisneau dejó alrededor de 450.000 negativos. La inmensa mayoría de sus fotos son en blanco y negro. Aunque experimentó con el espectro cromático, no publicó ninguna foto en color hasta los años sesenta. Fue su serie en Palm Springs, en Estados Unidos, una sorprendente e irónica producción sobre un universo un tanto irreal y muy alejado del París en el que él siempre vivió.

Doisneau, la belleza de lo cotidiano

  1. Robert Doisneau.

Robert Doisneau se formó como grabador y con la cámara comenzó a trabajar como fotógrafo industrial y de publicidad, pero lo despidieron por su informalidad y continuas ausencias. Prefería fotografiar gente por la calle. En 1932 publicó su primera foto en prensa, pero la crisis primero y la guerra después ralentizaron su carrera. Durante la II Guerra Mundial fue soldado de la Resistencia y documentó la liberación de París. Al final del conflicto fue contratado por una agencia y trabajó un tiempo con Robert Capa y Henri Cartier-Bresson. En aquella Francia jovial se hizo pronto un nombre en la prensa y allí desarrolló toda su carrera, marcada para siempre por un beso.

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