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Las hormonas que nos vuelven locos: el amor ya no es lo que era

Nuevas investigaciones

Las hormonas que nos vuelven locos: el amor ya no es lo que era

Son los mensajeros que comunican entre sí a los cien mil millones de células de nuestro cuerpo. Influyen en el carácter, nos hacen palidecer y acalorarnos, nos enfadan o nos llenan de pasión. No pasa un mes sin que se descubran nuevos datos sobre ellas ni una semana sin que alguno de los clichés sobre las emociones termine en el cubo de la basura de la ciencia. El amor ya no es lo que era.

Ingredientes: una punta de adrenalina, un toque de cortisol, una pizca de dopamina y un par de granos de oxitocina. Mezclar bien y calentar a fuego lento. Y ya tenemos lista una pócima del amor que ni la mejor hechicera podría superar. Efectos garantizados: corazón desbocado, debilidad de rodillas, mariposas en el estómago...

Como si de un brebaje se tratase, así operan las hormonas, las sustancias que ‘gobiernan’ nuestras reacciones en lo más profundo del ser humano, incluido ... el núcleo celular, allí donde actúa el material genético. Influyen tanto en la memoria como en el carácter, hacen que nos pongamos pálidos, que nos acaloremos, nos cohibamos, nos enfademos o nos dejemos embargar por la pasión. Una de estas poderosas sustancias es la oxitocina; otra, la testosterona; otra, el estrógeno... La ciencia lleva décadas trabajando para descifrar su funcionamiento. Las hormonas, de cuyo total conocemos 150, son los mensajeros que permiten que los cien mil millones de células de un ser humano adulto se comuniquen entre sí.

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