










Los obreros se marcharon en diciembre con todo a medio hacer. Pero el suelo se hundía por el saneamiento, que el Concello tendrá que reparar
05 mar 2022 . Actualizado a las 05:00 h.En la acera de los impares de la Rúa do Souto, en Santa Cruz, un matrimonio de avanzada edad ha optado por mudarse a la ciudad de A Coruña. Porque ante su vivienda se extiende un campo de cemento irregular, rejillas y tapas de servicios que sobresalen varios centímetros con el consiguiente riesgo de tropiezo. Y así seguirán hasta que se coloque el nuevo pavimento que iguale la superficie. De noche era aún peor. La farola se escondía en un árbol tan tupido que parecía apagada. «Salían con la linterna del teléfono móvil» (hoy ya está podado), relata Jesús Díaz, vecino de la rúa do Souto.
En la actualidad los pasos de cebras son hologramas solo reconocidos por los residentes, e invisibles para los vehículos. Más arriba, un árbol podado por un particular sostiene un cable de corriente al alcance de cualquiera. El alcalde de Oleiros se quejó públicamente. De la poda improvisada, no del cable.
En noviembre del pasado año, el Concello anunciaba la obra en una de sus publicaciones municipales. «Reurbanización total da rúa do Souto: avanzan as obras de creación e ampliación de beirarrúas desde A Ferrala ata as Torres de Santa Cruz», lo que supondría la conversión de este calle en una avenida con grandes aceras. No estuvo atinado el anuncio. A los pocos días, los obreros de la empresa Cernadas se despidieron de los vecinos después de hacer algunos apaños para que las cosas no quedaran aún peor.
Desde entonces, además de una vía que genera todas las desconfianzas en cada paso que se avanza, se observan tubos colocados en forma de fuente que vierten fecales, hierros que salen del subsuelo (doblados a martillazos con las primeras quejas en las redes sociales), y desniveles por todas las esquinas.
El Ayuntamiento redactó el proyecto y la Diputación puso los más de 700.000 euros de esta obra que discurre por una calle que es también carretera provincial. Los trabajos comenzaron en abril del año pasado, y se pararon en diciembre. Pero según la Administración a la que se pregunte, el motivo del parón es diferente. En una respuesta a uno de sus vecinos, el Concello de Oleiros achaca los retrasos a los postes de la luz: «Estase pendente de Fenosa para que efectúe os enganches novos e elimine postes. O Concello aproveitará para renovar a rede de auga potable no citado tramo». Pero el vecino recibió una respuesta diferente de la Diputación unos días después: «Las obras se encuentran paralizadas con motivo del retraso en el retranqueo de las líneas de UFD y Telefónica así como de las obras municipales previstas para el circuito de abastecimiento, y que impiden el desempeño de los trabajos contratados».
El suelo se hundía
De hecho, fue al empezar a asfaltar la calle cuando se percataron del pésimo estado de la red de abastecimiento. «Notaban que las máquinas se hundían, y ahí se dieron cuenta de que la red estaba en mal estado, afectando al firme de la calle», señala Jesús Díaz. De este modo, el Ayuntamiento de Oleiros tendrá que realizar su obra de cierre del circuito de abastecimiento, presupuestada en 188.000 euros y una previsión de tres meses de duración.
A los vecinos también les llama la atención el rediseño de algunas zonas ya ejecutadas, como unas nuevas escaleras «sin adaptación a personas con problemas de movilidad», o el angostamiento de la calzada a la altura de la calle Montrove, donde una de las aceras alcanza una anchura de cuatro metros. «¿Para qué?». Lo mismo ocurre con la parte final de la vía, cerca del cruce al Isidro Parga Pondal, donde se expropió parte de una finca para diseñar una acera en curva y con una pendiente que hace difícil mantener el equilibro cuando se camina hacia abajo.