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Rebajas de impuestos y subvenciones para enfriar la factura de la luz en Europa

Cristina Porteiro
C. Porteiro REDACCIÓN / LA VOZ

ECONOMÍA

ANDY RAIN

España ha sido de los países más activos a la hora de contener los precios, pero la potencia de las ayudas se queda corta

20 feb 2022 . Actualizado a las 09:55 h.

España ha sido de los países europeos más activos a la hora de contener los precios en la factura de la energía. Ha tomado medidas horizontales, que afectan a todos los escalafones, desde hogares y pequeños negocios a empresas, colectivos vulnerables -como los beneficiarios del bono social- y hasta empresas energéticas. Pero no han sido todo lo efectivas que cabría esperar. Y eso se debe, en parte, a la baja intensidad de las ayudas, y al mecanismo de fijación de precios en el mercado. 

El Gobierno alemán ha invertido seis veces más fondos que España (hasta 36.000 millones de euros) en aliviar la carga a ciudadanos y compañías. Francia ha hecho lo mismo gastando 21.000 millones de euros. Los esfuerzos del Ejecutivo español están valorados en 5.500 millones de euros, según explicó la propia ministra para la Transición Ecológica, Teresa Ribera. Unos 5.000 millones para pequeños consumidores y 500 millones para la industria. 

¿Qué medidas han puesto en marcha nuestros países vecinos? Lo cierto es que las herramientas utilizadas por los Ejecutivos europeos son tan variopintas como las propuestas que han puesto sobre la mesa para frenar la escalada de precios, desde las compras conjuntas de gas, a la revisión del mercado de comercio de emisiones de CO2 y la reforma del sistema de fijación de precios. 

Alemania 

En el mes de septiembre, cuando los precios de la energía generaban estupor en España, el Gobierno alemán rehusó intervenir para contener los precios del gas, explican Giovanni Sgaravatti, Simone Tagliapietra y Georg Zachmann en un informe de Bruegel. Poco tiempo después tuvo que rectificar. Y lo hizo reduciendo el EEG, un impuesto que se carga sobre el precio de la electricidad y que sirve para financiar renovables. Su peso ha bajado de un 43 % desde que entró en vigor la rebaja (1 de enero del 2022), pasando de los 6,5 céntimos el kilovatio hora (kWh) a los 3,72 céntimos en la factura de consumidores y pequeñas y medianas empresas. La intención es que desaparezca completamente de la factura en la segunda mitad de año. La medida, inicialmente les ha costado 3.300 millones de euros. El Estado también ha ofrecido un paquete de ayudas de 130 millones de euros a los hogares con menos rentas. Los cheques, eso sí, no llegarán hasta el verano, cuando empiecen a llegar las facturas a los consumidores. Según Reuters, unos 4,2 millones de hogares germanos verán cómo suben sus facturas eléctricas un 63,7 % de media este año. Otros 3,6 millones también afrontan un aumento del 62,3 % en la del gas. 

Italia 

Los precios se han vuelto locos en el país alpino. La electricidad se ha disparado un 94 % y el gas un 131 % respecto a lo que se pagaba hace solo un año, según datos de la autoridad reguladora de la energía (Arera). La situación es tan alarmante que el primer ministro, Mario Draghi, tuvo que llamar recientemente a la puerta de Rusia, principal proveedor de gas a Europa, para pedirle que garantice el suministro, que ha mermado en los últimos meses. 

Su caso demuestra que las ayudas públicas, aunque pueden amortiguar las subidas, no son eficaces para controlar unos precios que están desatados y se escapan de las manos gubernamentales. El Ejecutivo italiano trata de embridarlos desde el mes de julio con un plan de ayudas valorado en 10.500 millones de euros. Más de la mitad de esos fondos, unos 5.500 millones, se gastarán en los tres primeros meses de este 2022. 

Haciendo honor a la fama que le precede, al gobierno de Draghi no le ha temblado el pulso a la hora de tomar medidas poco ortodoxas. Desde compensar a las empresas comercializadoras dispuestas a poner topes en los precios y reforzar el bono social, hasta reducir del 22 al 5 % el IVA del gas en la factura de todos los consumidores. Además, ha borrado de un plumazo los cargos del sistema -como las primas a renovables- de la factura eléctrica de 29 millones de consumidores domésticos y 6 millones de pequeños negocios. 

Todavía está por ver qué da de sí la anunciada subida del impuesto de sociedades a las empresas energéticas, de las pocas que han salido ganando en esta carrera inflacionaria. En la otra cara de la moneda están las industrias electrointensivas que, a diferencia de las españolas, cuentan con préstamos para cubrir el 20 % de la factura si demuestran que están pagando por la energía un 30 % más que en el 2019. 

Para poder financiar todo este despliegue, el Gobierno italiano extraerá parte de los beneficios extraordinarios que perciben las renovables en el mercado -cobran la energía al mismo precio que las tecnologías más caras y costosas como el gas-. 

Francia 

Los precios en el país galo no han dejado de subir. Ni siquiera la inyección multimillonaria de ayudas aprobada en varias tantas por el Gobierno ha sido suficiente para atar en corto al mercado. Eso sí, 38 millones de franceses que ganan menos de 2.000 euros mensuales han recibido «cheques energéticos» de 100 euros para compensar la subida de la gasolina, la electricidad o la luz. En coste para el Estado asciende a 3.800 millones de euros. Además, el Ejecutivo galo ha decidido extender hasta final de año la medida por la que impuso un techo al precio del gas y está barajando la posibilidad de reducir el vínculo entre el mercado y el precio de la factura de los consumidores, como parte de la promesa de conseguir que el recibo de quienes tienen una tarifa regulada solo suba un 4 % este año

Por el momento no han conseguido encauzar los precios. Y eso que el pasado 14 de enero el Gobierno francés anunció que obligará a la empresa EDF, de dominio casi público, a vender por debajo del coste del mercado para poder cumplir con ese compromiso. No solo los precios siguieron disparados sino que la compañía se hundió en bolsa un 25 % en solo una semana.

Grecia 

Uno de los escudos sociales más ambiciosos lo ha desplegado el Gobierno griego que, desde septiembre del 2021 ha subido hasta en tres ocasiones la cuantía de los subsidios que extiende cada mes a los ciudadanos y el tejido productivo. A los consumidores domésticos les financia 42 euros de los primeros 300 kWh, que es lo que consume mensualmente un hogar. Además, el Estado se hace cargo de hasta 65 euros del precio del megavatio hora (MWh) de los negocios y empresas, independientemente de su tamaño o sector. En enero también se aplicó la misma medida para los recibos del gas de las familias y los negocios. Hasta 20 euros MWh y 30 euros MWh respectivamente corren a cuenta de las arcas públicas. 

La lucha contra la inflación no termina ahí. El país heleno, rescatado por segunda vez en el 2015, ha bajado el IVA de la energía

El coste total de las medidas, que asciende a 900 millones de euros, ha tenido que sufragarse a costa del erario público y a través de los fondos de apoyo a la transición energética (150 millones de euros). 

 Eslovaquia

El Gobierno de Eslovaquia anunció esta misma semana, según recoge Efe, que congelará el precio de la energía eléctrica hasta el 2024. El megavatio hora (MWh) no podrá subir de los 61,21 euros, excluyendo el coste regulatorio y de distribución. La empresa semipública Slovenske Elektrarne quedará a cambio exenta de pagar un impuesto especial sobre la energía nuclear. La medida podría ahorrar a cada hogar una media de 500 euros anuales

República Checa

En noviembre y diciembre del 2021, el Gobierno checo suspendió el IVA de la electricidad y el gas y eliminó las tasas a la electricidad generada con renovables. La medida no fue suficiente, así que desde principios de año se ha desplegado un programa de ayuda a los hogares y empresas más afectados por la subida de precios. Las pymes pueden pedir préstamos al 0 % de interés al Estado para cubrir sus costes energéticos si su comercializadora ha quebrado y afrontan facturas un 100 % más caras. 

Países Bajos

El Gobierno holandés extenderá hasta finales de marzo cheques de 200 euros a unos 800.000 hogares vulnerables que ya están percibiendo subsidios o que están en riesgo de pobreza. Esta ayuda se suma a los 3.200 millones de euros en compensaciones a hogares (2.700 millones) y empresas (500 millones), especialmente las pymes electrointensivas. Las familias, independientemente de sus rentas, ahorrarán hasta 400 euros gracias a la rebaja de impuestos.  También se han reservado 150 millones para extender vales que se pueden gastar en mejorar el aislamiento de las casas. Se estima que la factura media en este país alcanzó los 900 euros anuales el año pasado. En el caso de las viviendas menos eficientes, el recibo podría dispararse hasta los 1.500 euros, según De Volkskrant.