A PESAR del tono aburrido de sus intervenciones, que tantas críticas mereció cuando era vicepresidente de Estados Unidos, Al Gore parece decidido a probar fortuna en el mundo del cine. El pasado martes estrenó en Los Ángeles su documental An Inconvenient Truth (Una verdad molesta) en el que denuncia los desastrosos efectos del cambio climático sobre el planeta. El político, que ha descartado la posibilidad de volver a presentarse a las presidenciales de su país, estuvo acompañado por estrellas como Sharon Stone, Daryl Hannah, Marisa Tomei o la emergente Jessica Alba. El trabajo de Gore ha sido considerado por la revista Newsweek como una de las cinco películas más importantes del verano y será presentado en Europa en el festival de Cannes.