Regístrate gratis y recibe en tu correo las principales noticias del día

El cambio de ancho de vía permitiría que los AVE de la competencia de Renfe lleguen a Santiago

Pablo González
pablo gonzález REDACCIÓN / LA VOZ

GALICIA

El baipás de Conxo, en Santiago, cerca de donde la Xunta plantea un cambiador de ancho
El baipás de Conxo, en Santiago, cerca de donde la Xunta plantea un cambiador de ancho PACO RODRÍGUEZ

Feijoo planteará el viernes a la ministra que se haga esta modificación desde Ourense. Se podría ejecutar en ocho meses y costaría unos 35 millones

18 ene 2022 . Actualizado a las 05:00 h.

«Es imprescindible para la competencia [de Renfe] y debe abordarse de forma planificada». Esta afirmación presente en el informe técnico de la Xunta sobre su propuesta de cambiar el ancho entre Santiago y Ourense es el factor que ha animado al presidente de Galicia a plantear esta posibilidad a la ministra de Transportes, Raquel Sánchez, y a su equipo, con los que se reunirá el viernes en Santiago. La idea tiene dos partes diferenciadas, pero complementarias. Por un lado, el Gobierno gallego quiere que el Ministerio de Transportes presente una planificación definitiva de cómo será el cambio del ancho ibérico al internacional tanto en la conexión Santiago-Ourense como en el eje atlántico, con plazos, fases intermedias y horizonte definitivo. Sobre todo teniendo en cuenta que, según los planes de la UE, el eje atlántico debería ser interoperable —y por tanto tener ancho internacional— en el 2030, pues es parte de la red transeuropea de transportes. Por otra parte, el Ejecutivo gallego cree que la línea sería más atractiva para los operadores privados si sus trenes de alta velocidad pudieran llegar a Santiago, pues su acceso a trenes de ancho variable es muy complejo e implica inversiones que son trabas a la libre competencia.

La propuesta de la Xunta se centra solo en Ourense-Santiago porque en este tramo existe una línea convencional totalmente segregada que pueden utilizar los trenes de mercancías, por lo que no existiría estrangulamiento para la salida de los mercantes, como sí sucede en la vertiente norte del eje atlántico, donde no se mantuvo la línea convencional como alternativa para el tráfico portuario.

«Planteamos que se diseñe una planificación del proceso para homogeneizar la red gallega de alta velocidad con el resto, no solo para conocerla nosotros, sino también por la competencia de Renfe, que debe saber a qué atenerse si los operadores privados quieren explotar esta línea», declara Ignacio Maestro, director xeral de Mobilidade. La liberalización de la línea gallega es, por tanto, otra de las claves. El catedrático de Ferrocarriles de la UDC Miguel Rodríguez Bugarín explicó en las jornadas sobre el AVE a Ourense las dificultades que tienen los competidores de Renfe para acceder a la tecnología de ancho variable, como los trenes Avril que llegarán a finales de este año, para lograr los tiempos comprometidos en las ciudades atlánticas. Que los trenes de alta velocidad de ancho fijo de operadoras privadas puedan llegar a Santiago implicaría que podrían acceder a una mayor masa crítica que la que tendrían quedándose en Ourense, pues podrían beneficiarse de las múltiples frecuencias del eje atlántico y captar el transbordo de usuarios desde esos trenes.

La Xunta asume que el cambio de ancho entre Santiago y Ourense tiene sus dificultades, como la instalación de cambiadores de ancho en el ámbito del enclavamiento de Santiago. Los técnicos que elaboraron el estudio proponen situarlo antes del baipás por el que circulan los trenes del sur de Galicia, para no obligarlos a pasar por la estación de Santiago y perder más tiempo en la operación. Parece que en su momento Transportes descartó llevar el ancho internacional hasta Santiago precisamente por las complejas bifurcaciones en esta zona y para no inutilizar el baipás de Conxo.

En el estudio se resalta que el cambio de ancho sería una operación relativamente «sencilla, al disponer la línea de traviesas polivalentes», aunque admiten que puede generar afecciones a las circulaciones. Calculan que costaría 35,2 millones de euros y un plazo de trámites y obra de entre 8 y 12 meses. Y proponen que el cambio coincida con la reorganización de la playa de vías en la estación de Ourense, que podría licitarse en breve.

Renfe estudia las propuestas de los usuarios de media distancia para mejorar los horarios

 

m. j. f.

Renfe confirmó ayer que se están estudiando las propuestas de los usuarios de media distancia para que, una vez analizadas por los técnicos, se vea si se pueden mejorar, según confirmaron ayer fuentes de la compañía. Creen que este mismo mes los responsables en Galicia de la operadora podrán mantener una reunión con representantes de las plataformas de usuarios de las líneas Vigo-A Coruña y Ourense-Santiago-A Coruña para concretar si se puede añadir algún cambio al cuadro horario establecido el 21 de diciembre con motivo de la llegada del AVE. En esa fecha se variaron algunas frecuencias y horarios para hacerlos compatibles con los transbordos en Ourense. La decisión última le corresponderá a Madrid, en concreto, a Renfe Viajeros.

El anuncio fue calificado de «muy buena noticia» por la plataforma de usuarios de media distancia Vigo-A Coruña. «El silencio no era una respuesta. Esperamos que sean favorables a nuestros intereses en los dos corredores y en los trenes que en concreto hemos señalado en las reclamaciones individuales y colectivas», comenta la portavoz Iria Méndez.

No obstante, dice, necesitan plazos y acciones concretas para valorar las opciones que se ofrece a los usuarios que utilizan la línea por estudios y trabajo. «Confiamos en que en el futuro haya un canal estable digital para poder hacer llegar a Renfe y al ADIF las necesidades de los usuarios», indica.

Ambas plataformas recogieron casi 350 firmas en un tiempo récord con la idea de hacerlas llegar antes del 21 de diciembre, cuando estaban previstos los cambios. Entre los firmantes figuraban profesionales de todo tipo: ámbito sanitario, educación, banca y profesiones liberales. Alegan que llegan tarde al trabajo por los horarios y retrasos de los trenes.