
Casi dos meses después de su última participación en liga, el capitán del Celta entra en la lista «para ayudar», de momento, desde el banquillo
08 feb 2025 . Actualizado a las 05:00 h.Iago Aspas no juega en la liga desde el pasado 14 de diciembre, en Sevilla. Frente a la Real Sociedad, el capitán fue al banquillo, pero no jugó un solo minuto; después, vino la lesión de la Copa del Rey en el primer partido del año y, desde entonces, está parado. Ayer, recibió el alta médica y hoy, irá al banquillo ante el Betis tras haber sido convocado por primera vez en el 2025. Todavía no está para ser titular y está por ver si tiene minutos en función del desarrollo de la contienda, pero su simple presencia con los suplentes ya insufla carácter al equipo. Su figura trasciende más allá del terreno de juego.
«Para jugar de inicio, evidentemente, no está. Lleva tiempo parado, ha hecho dos entrenamientos al ritmo de los demás, pero creemos que es importante que esté con el grupo a nivel vestuario, que pueda estar con nosotros allí, ayudándonos, y veremos en el devenir del partido si tiene minutos o no», comentó del capitán Claudio Giráldez.

Durante esta ausencia, el Celta ganó uno de los cinco partidos disputados. El primero, ante la Real Sociedad, y la última vez que estuvo en el banquillo, incluso llegó a calentar para estar más cerca de sus compañeros, a los que dio consejos desde la banda.
Que el Celta sufra sin el jugador más diferencial de sus 101 años de historia no es nada nuevo, pero esta temporada se ha vuelto a repetir. Con el moañés, el cuadro vigués ganó el 43,7% de los puntos en juego (21 de 48) y sin él, el ratio se redujo a los 22,2%, once puntos porcentuales menos. Porque en sus seis ausencias —no había estado antes ante el Madrid por sanción—, los vigueses sumaron 4 de 18 puntos posibles.



























Aspas había caído lesionado en el partido de Copa en el Sardinero. Le diagnosticaron una rotura fibrilar en el sóleo de la pierna izquierda y un período de baja de entre tres y cuatro semanas. Finalmente, han sido cinco, y aunque el plazo haya ido más allá de lo previsto, en el Celta nadie va a arriesgar con el capitán, que a sus 37 años, sigue siendo el pilar más fundamental del equipo. Más incluso, ahora, sin Tasos Douvikas, ya que podría hacer las veces de delantero de referencia, como admitió el propio entrenador, que le mete en el abanico de opciones para el puesto de nueve.
Con sitio en el banquillo, está por ver si finalmente juega unos minutos ante el Betis. Dependerá del partido y de sus sensaciones, porque lo más importante para el Celta es que cuando vuelva, lo haga en plenitud de facultades para liderar la tarea de permanencia. Como solución de emergencia, de momento, basta que su sombra alargada se prolongue por todo el césped de Balaídos y, de paso, le pueda meter dudas al banquillo de Manuel Pellegrini. Su mera presencia en la lista ya es un motivo de preocupación.
