Sara Álvarez, lucense que fue campeona de Europa: «La gente cree que el yudo es un deporte de pelea, pero es una escuela de vida»

LUGO

Subraya que la práctica de esta modalidad ayuda a aprender valores y que es una disciplina que se puede empezar a cualquier edad
24 mar 2025 . Actualizado a las 20:16 h.Una decisión aparentemente tan intrascendente como la inscripción en unas actividades extraescolares puede acabar siendo muy relevante. Sara Álvarez recuerda que siendo aún muy pequeña, con cuatro años, empezó a practicar yudo porque ella y sus hermanos fueron inscritos por sus padres en las clases de este deporte en el CEIP Sagrado Corazón. Lo que comenzó así se convirtió en una trayectoria con éxitos dentro y fuera de España. Hoy, ya retirada, sigue conectada con el yudo como profesora. Su trayectoria iba encaminada a competir en los Juegos Olímpicos de Tokio, pero una lesión sufrida unas semanas antes se lo impidió.
—¿Ha sido la suya una experiencia satisfactoria?
—El yudo es una forma de vida: empecé [a practicarlo] con cuatro años y tengo 34. Lo importante no es solo la trayectoria sino también el aprendizaje.
—¿Qué le enseñó a usted el yudo practicándolo tantos años?
—Te caes y te levantas. La vida es eso: te caes y te levantas. Me pasó eso con las lesiones. Si no tuviese esa filosofía de plantearme las cosas y la recuperación, no habría hecho nada.
—¿Ayuda el yudo, entonces, a conseguir un equilibrio entre cuerpo y mente?
—El yudo te enseña muchos valores. No es solo un deporte físico. Te enseña respeto, valores, amistad... Son muchos valores que te ayudan para la vida.
—¿Es un deporte difícil de practicar?
—Es un deporte complejo. No se trata solo de conocer la técnica, hay que sentirla. Aquí [en el gimnasio] tengo un alumno que empezó a los 40 años y a los 47 se sacó el [grado de] cinturón negro .
—¿Se puede decir, por tanto, que el yudo se puede practicar a cualquier edad?
—Cualquiera puede hacerlo. Hace poco, empezó a practicarlo una persona de 50 años; no hay una edad a la que no se pueda empezar. Hay el yudo pie, en el que sí hace falta saber caer, y el yudo suelo, en el que las caídas ya no tienen esa importancia sino que consiste más en inmovilizaciones y en saltos.

—Creo que no es difícil relacionar el yudo y las artes marciales con las películas. ¿Ayuda esa posible conexión?
—No. La gente cree que el yudo es un deporte violento; pero cuando hacemos actividades en los colegios, la gente me dice que no es lo que pensaba. Nosotros no empezamos de golpe: por ejemplo, las clases con los más pequeños son más bien juegos. La gente cree que el yudo es un deporte de pelea, pero, en realidad, es una escuela de vida. Es un deporte que recomiendo a todos los niños: desde el primer momento, por ejemplo, se aprende a hacer volteretas.
—¿Para un niño, es compatible la práctica de yudo, con esos movimientos que se hacen, con la de otros deportes?
—Sí. De pequeña, compaginaba el yudo con el baloncesto y con el fútbol; luego, con el voleibol y con el hockey.
—¿Echó de menos esos otros deportes cuando fue avanzando como yudoca?
—Soy una persona muy competitiva, y necesito saber que lo doy todo: si todo sale bien, estupendo; si no, mala suerte. En deportes de equipo esa mentalidad es más complicada.
—¿En el caso del yudo, cuándo se retira una persona? ¿Le indica el cuerpo que ha llegado el momento?
—Hay situaciones, como me pasó a mí, en que tienes una lesión grave. Eso te marca: te das cuenta de que ya no tiene sentido estar ahí.
—¿Cuando en una ciudad no muy grande aparece una figura en un deporte que no es el fútbol el baloncesto, aumenta la popularidad de ese deporte?
—Sí. Ayuda bastante. Cuando yo obtenía buenos resultados, sabía que había gente pendiente, y eso vale mucho. Si te haces con un nombre en un deporte como el yudo, eso ayuda a que los niños vayan a yudo.
—¿Hay actualmente en Lugo gente joven que destaque en el yudo?
—Sí. En mi club, por ejemplo, hay gente alguna gente que ha sido medallista nacional infantil. Ves que hay niños con esa capacidad para hacer esfuerzos, para entrenarse... Eso cuenta mucho porque hace falta un esfuerzo y a cambio se están logrando buenos resultados. En un deporte como el yudo llegar a sénior es una carrera de fondo: hace falta seguir después de empezar, y el éxito depende de muchos factores.
—Usted destacó en el yudo. ¿Ahora es ya un deporte femenino en cuanto al número de practicantes?
—Tengo, entre los alumnos, más niños que niñas, pero ahora hay también chicas que destacan. Es algo que depende del grupo y del momento.
—¿Le gustaría haber llegado más lejos?
—Mi objetivo era prepararme para unos juegos olímpicos, mi destino eran los de Tokio. La vida es así... Me tocó retirarme un mes antes.
Inicio. Sara Álvarez nació en Lugo en 1990. Empezó a competir practicar yudo en el Colegio Sagrado Corazón, de Lugo ciudad.
Trayectoria. Perteneció al Judo Lugo. Fue 15 veces campeona de España y dos veces campeona de Europa (una en categoría júnior y otra en categoría sub-23).
Actualidad. Es profesora en un gimnasio y vive en Lugo.
«No me veo como deportista otra vez»
La presencia del deporte en el San Froilán no es ninguna novedad. Sara Álvarez explica que en las fiestas patronales de Lugo ha organizado concentraciones de yudo a las que acudían unas 500 personas. No ha faltado respaldo oficial, puesto que agradece la colaboración prestada por el Concello y por la Diputación. Eso sí, afirma sin nostalgia que su puesto actual es de entrenadora: «No me veo como deportista otra vez», reconoce.