Una perra sharpei llamada Gorda busca su familia ideal después de ocho años de mala suerte

LUGO

Una mujer la ha mantenido los últimos cuatro años, pero su fallecimiento repentino ha dejado al animal sin opciones
25 mar 2025 . Actualizado a las 05:00 h.A pesar de que cada vez son más las personas concienciadas con los animales, todavía hay gente que abandona a sus mascotas a su suerte. Precisamente eso es lo que le falta a Gorda, una perra sharpei de ocho años que ha tenido que pisar dos veces una protectora al ser dejada de lado por su familia. La primera vez que le sucedió llegó al refugio con su hermano, un sharpei que fue adoptado. A ella le costó algo más, aunque también fue acogida finalmente.
Sin embargo, Gorda no tuvo suerte y su familia la iba a devolver a la protectora por «motivos personales». Una conocida de esta familia, Ana Mosquera, se compadeció del animal y decidió pagarle unos meses de residencia a condición de buscarle una buena casa de adopción. En principio, Mosquera pensaba hacerse cargo de ella económicamente durante sólo un par de meses, pero terminaron siendo cuatro años porque ninguna familia quería adoptar a Gorda.
La sharpei, que no es considerada raza potencialmente peligrosa, ha estado bien cuidada durante estos años gracias a Ana Mosquera, pero hace unos días todo cambió de nuevo, al conocerse el fallecimiento repentino de la mujer. Ahora la perra está tutelada por la residencia canina Luscofusco, porque la familia de Ana no puede hacerse cargo de ella. «No valoramos mandarla a un refugio porque se lo debemos a Ana y a Gorda. Ana no le falló y nosotros no le fallaremos», dicen desde la entidad lucense.
Se busca una buena familia para Gorda
Luscofusco ya está trabajando por encontrar una familia ideal para Gorda, una perra sociable a la que definen como «un cacho de pan». Gorda es noble y cariñosa, nunca ha tenido problemas de salud y come de todo. «Animamos a cualquier humano que no tenga perro y esté pensando en adoptar, o que tenga otros perros sociables que puedan querer compañía, a que venga a conocerla y le dé esa oportunidad», apuntan desde la residencia. Aquellas personas que no puedan adoptarla pero quieran ayudar tienen la opción de convertirse en sus padrinos y cubrir sus gastos hasta que llegue la familia deseada.