
La doble presión ejercida por el voto ciudadano el 28M y la premura impuesta por el adelanto electoral de Sánchez han logrado lo que parecía imposible, que una izquierda recién rota por irracionales desavenencias vuelva
La doble presión ejercida por el voto ciudadano el 28M y la premura impuesta por el adelanto electoral de Sánchez han logrado lo que parecía imposible, que una izquierda recién rota por irracionales desavenencias vuelva