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Los hallazgos antiguos se limitan al mar porque el suelo de la provincia impide su conservación
11 mar 2018 . Actualizado a las 05:00 h.¿Quién no ha sido niño y alguna vez ha soñado con los dinosaurios, esos seres grandes como montañas y de feroz aspecto como el Tiranosaurio Rex? El interés por el mundo más primigenio se oculta en lo más profundo del subconsciente humano. Y no es un interés pasajero. Basta ver el éxito de taquilla que recibe cualquier película con un buen grupo de dinosaurios recreados a ordenador, por muy idealizada que sea esa reconstrucción. Sin embargo, esos fósiles están ausentes, prácticamente, en las grandes colecciones naturales de la provincia de Pontevedra. Al profundizar en los ámbitos científicos y proyectos impulsados por instituciones como la Universidade de Vigo (UVigo), es cuando se disuelven las ilusiones infantiles de enormes monstruos y surge un inesperado contacto con una gran variedad de líneas de investigación, en los campos más desconocidos para el gran público.
En la provincia, hay estudiantes y docentes universitarios implicados en tesis sobre una amplia variedad de aspectos del mundo de la Paleontología. La UVigo participa en iniciativas científicas que van desde el estudio de los protozoos más primitivos recuperados del fondo de las rías, hasta campañas internacionales en aguas de Islandia y Groenlandia, o proyectos de análisis de flora de la época de los dinosaurios a través de ese rico filón en fósiles que es Teruel.
Si la UVigo es un ejemplo de investigación sobre este pasado remoto, ¿qué explica la ausencia de piezas de esas que quitan el hipo cuando se ven en los grandes museos de historia natural del mundo? Galicia, rica en fauna y flora como pocas comunidades autónomas en la España actual, ¿no preservó sus restos fósiles? La respuesta es más compleja de lo que parece a primera vista.
El profesor del departamento de Xeociencias Mariñas e Ordenación do Territorio de la UVigo, Bienvenido Díez, lo explica claramente. «En la provincia de Pontevedra no hay fósiles antiguos». La razón está en la composición del suelo gallego, donde predominan las formaciones graníticas y metamórficas. Aquí no hay amplios sustratos de sedimentación como en otras partes de España, por lo que no es esperable encontrar fósiles antiguos en tierra. Ni grandes ni pequeños.
Guillermo Francés, también profesor de la UVigo y compañero de Díez, incide en la misma idea. No es en tierra dónde se deben buscar los fósiles pontevedreses, sino en el mar. Allí es más fácil encontrarlos, con todas las dificultades técnicas que supone una prospección a cientos e incluso miles de metros bajo el mar.
Creciente interés
La Paleontología en sus muchas vertientes es una ciencia en pañales en Galicia. El público sabe más -o cree hacerlo- sobre lo que es un brontosaurio que del hecho de que en el fondo marino pontevedrés se conservan millones de millones de microfósiles, de esos que no se pueden ver sin lentes de precisión, y que se corresponden en gran medida a los protozoos. Son esos seres unicelulares que en la actualidad aún enriquecen nuestras rías en el fitoplancton que las ha hecho famosas al servir de alimento al marisco más sabroso del mundo.
Hay que destacar que, si bien Galicia es parca en grandes fósiles, sí que no lo es en científicos. Un grupo de estudiantes de la provincia está contribuyendo al conocimiento de aquellos ecosistemas que ya no existen aprovechando la facilidad que las nuevas tecnologías aportan a la ciencia biológica. Ya no hace falta estar in situ de forma permanente para el análisis de las piezas. Y así Pontevedra empieza a darse a conocer en una disciplina donde aún hay mucho por hacer.
«Aquí no hay restos clásicos de dinosaurios»
Entusiasta de la Paleontología, el profesor Bienvenido Díez ha logrado involucrar a sus alumnos en la UVigo en trabajos de campo en Teruel y que varios de sus estudiantes hayan elegido este ámbito científico para sus tesis de fin de carrera.
-¿Por qué no se habla casi nada de fósiles en la provincia de Pontevedra o no se encuentran?
-Porque el sustrato geológico de Galicia es granítico y metamórfico, no apto para restos fósiles antiguos. Hay alguna noticia de posibles ejemplares aparecidos en las terrazas del Miño, pero todavía están por buscar. En Pontevedra, y en Galicia en general, campañas paleontológicas clásicas no hay y tampoco se puede esperar encontrar restos de grandes mamíferos ni de dinosaurios. En toda Galicia la cuenca de As Pontes es una de las más apta para hallazgos. En esta provincia, los fósiles clásicos de dinosaurios no existen.
-Aparte de algún caso anecdótico, ¿existe alguna colección de fósiles visitable en las instituciones científicas y museísticas de la provincia de Pontevedra?
-No. Hay fósiles en la facultad para que los puedan examinar los alumnos, algunos de cetáceos en el Museo del Mar, y unos restos de ictiosauros donados en Cangas.
-Surge entonces la pregunta, ¿y qué sentido tiene dar clases de Paleontología en la UVigo?
-Tenemos que pensar que Galicia es la España granítica y metamórfica, no es la España sedimentaria. Teruel es la provincia con más restos y más adecuada. En primero de Biología, en la UVigo, hay una pequeña parte de Paleontología en la asignatura de Evolución. Hace años, desde el 2002, que ofrecemos a estudiantes gallegos la participación en campañas en Teruel y en Burgos y así entran en contacto con los fósiles. No es algo teórico, sino práctico. Ahora mismo hay tres tesis en elaboración y cuatro trabajos de fin de grado.
-¿De qué son las tesis?
-Muy especializadas. Una es en Palinología del Pérmico, la última época geológica del Paleozoico; otra de la flora del Triásico, que es la primera época del Mesozoico; y la tercera sobre los registros de floras jurásicas a nivel de España.
-¿Es posible entonces hacer estudios de fósiles desde la UVigo?
-Sí, por supuesto. Los trabajos citados demuestran que sí se hace.