Casa Román, un siglo triunfando en Pontevedra con la receta de trabajo y cariño del bisabuelo

SANXENXO

Comenzó a dar comidas por el empeño de Román Vidal y Amalia Santos, que abrieron en Sanxenxo en 1930. Hoy, la tercera y cuarta generación de hosteleros dirigen el restaurante
20 ene 2023 . Actualizado a las 05:00 h.Hace casi un siglo que el matrimonio formado por Román Vidal y Amalia Santos abría en Padriñán, en Sanxenxo, una casa de comidas que llevaría su nombre. Atendía a los vecinos y aunque llegaron a recibir la visita de estrellas de cine del momento, como Manolo Morán, su vocación era familiar. La buena mano de Amalia en la cocina y el desparpajo de Román en el comedor convirtieron Casa Román en un valor de futuro, sin saber que lo que arrancó en la década de los treinta seguiría casi cien años después en manos de su nieto y su bisnieto. De esa pequeña casa de comidas se pasó a un hospedaje en la década de los cincuenta, que todavía hoy sigue abierto en Sanxenxo.
La saga de los Román, apoyada sobre la buena mano en la cocina de Amalia Santos y más tarde de Maruja Alonso (su nuera), inició en 1982 una nueva aventura que hoy sigue en manos de la tercera y cuarta generación. «Solo puedes conseguirlo haciéndolo con cariño, muchísimo trabajo y dedicación en el día a día y comprando siempre los mejores productos», explica Román Vidal, nieto del fundador, que dirige el restaurante de la calle Augusto González Sánchez de Pontevedra junto a su hijo, que a sus 29 años lleva ya una década en la plantilla.
Ellos y los diez empleados de Casa Román son una familia laboral que ha traspasado la frontera estrictamente profesional. «Aquí seguimos los mismos, algunos estaban antes en Sanxenxo y se han jubilado con nosotros», comenta Román Vidal Alonso. Además de esa plantilla «familiar», no se olvida del trabajo de su madre en la cocina. «Mi padre trabajaba en el banco y ella era la que cocinaba», apunta el responsable del negocio de Augusto González Sánchez. Su actual jefe de cocina, Alberto López, trabajó mano a mano con Maruja Alonso para aprender sus secretos. «Lleva cocinándome desde que tengo tres años», dice con humor el bisnieto de Román. Como todos los de su generación, su vida pasó en las mesas del restaurante. Algunas de esas recetas han pasado de generación en generación. «El guiso de rodaballo de mar y los rollitos de lenguado con cola de cigala son algunos de esos platos estrella», comenta Román Vidal, que atiende el restaurante junto a su hijo. A ninguno se le dio por la cocina, ellos prefieren estar en la sala y aconsejar al cliente. «Mi padre me enseñó a trabajar y mi madre a respetar al trabajador, yo no me voy a jubilar nunca, iré dejando actividad poco a poco, pero nunca desconectaré. No se puede hacer cuando algo te apasiona», subraya Vidal Alonso, que hace una década que incorporó a su hijo a la plantilla.
Con el futuro más que claro, repasa su pasado. Enseña alguna de esas fotos del álbum familiar que confirman que empezó a ponerse la pajarita de camarero siendo todavía un crío. «Recuerdo cuando en Sanxenxo le hacíamos queimadas a las excursiones de turistas, que después nos permitieron hacer en la playa», dice con orgullo, mientras muestra alguna de esas imágenes. Él heredó el don de gentes y la gerencia del negocio familiar de Pontevedra, pero también atiende a la compra. La lonja de O Grove, A Illa y el Mercado de Pontevedra abastecen de materia prima a un restaurante que es raro que tenga una mesa libre al mediodía. Y casi sin querer, cuando la cocina está todavía empezando a trabajar, enumera las recomendaciones del día. «Puedes tomar unas angulas, una empanada de zamburiñas o rodaballo», apunta sin dudarlo antes de iniciar el servicio. Procura no faltar a ninguno. En los que no está, atiende el último Román de la familia.
En una vida dedicada al restaurante, el nieto del fundador ha visto evolucionar el negocio y cómo han mejorado las condiciones laborales de la hostelería. A pesar de no saber lo que es un mes de vacaciones, Vidal Alonso reconoce que no se podría dedicar a otra cosa: «Esto es lo que sé hacer y con lo que disfruto. He crecido en la sala de Casa Román y soy feliz». Ese negocio familiar que nació en Sanxenxo y fue uno de los primeros en Galicia en colgar la publicidad de Coca-Cola, es hoy un restaurante casi centenario que supo adaptar la cocina tradicional al paso del tiempo. Hasta ahora triunfa con el bogavante con huevo frito que se hizo viral después de que Carlos Herrera lo subiese a sus redes sociales.