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Theodor Smeu, el rumano al que ni el idioma, ni la edad, ni el declive del papel le frenaron para ser escritor

Patricia Calveiro Iglesias
Patricia Calveiro SANTIAGO / LA VOZ

SANTIAGO

Theodor Smeu es un director teatral y ávido lector con un centro de equitación en Oroso. Su ópera prima literaria en español, «Doce opalinas» verá la luz esta primavera, un compendio de 13 relatos publicado por Ediciones Oblicuas. Este rumano, afincado desde hace un cuarto de siglo en Galicia, se define como un escritor «nada purista y pulcro».
Theodor Smeu es un director teatral y ávido lector con un centro de equitación en Oroso. Su ópera prima literaria en español, «Doce opalinas» verá la luz esta primavera, un compendio de 13 relatos publicado por Ediciones Oblicuas. Este rumano, afincado desde hace un cuarto de siglo en Galicia, se define como un escritor «nada purista y pulcro». Sandra Alonso

Este vecino de Oroso publicará su primer libro en español tras ganar un certamen al que se presentaron personas de 17 países

03 dic 2023 . Actualizado a las 05:00 h.

Theodor Smeu Stermin es como una flor en el desierto. Una rara avis, dice él, en un mundo audiovisual. Este rumano nacido en Brasov (Transilvania), a 30 kilómetros del famoso castillo del Conde Drácula, lleva escribiendo desde pequeño. Lo hace porque «no me pararon los pies de niño, cuando todo el mundo quería jugar a los indios y vaqueros», recuerda. Y, a pesar de ello, ha retrasado su debut en la literatura hasta ahora.

«Cuando has superado cierta edad, es difícil entrar en el mundo editorial. Yo quería darme tiempo como lector antes de dar este salto y llegó a mis 53 años, con una obra que ni siquiera está escrita en mi lengua materna, sino en español. Y tenemos que asumir que el perfil que se busca hoy en día no es precisamente el de un hombre, porque hasta mediados del siglo XX la mujer estuvo bastante marginada en los contextos editoriales y ahora se le está dando la voz que antes se le negaba», reflexiona Theodor, quien se estableció hace 25 años en Sigüeiro, después de que su pareja (Anca Smeu, de Bucarest) entrase como violinista en la Real Filharmonía de Galicia.

Aún teniendo todo esto en contra, él se enfrenta a los obstáculos como un Quijote embriagado por una maravillosa locura. Smeu también monta a caballo, como el ingenioso hidalgo cervantino, incluso tiene un centro hípico que lleva su nombre en Piñeirón, donde tanto organizan paseos como clases de equitación asistida para «adolescentes rebeldes» o personas con autismo. No obstante, la profesión principal de este poliédrico vecino de Oroso es la de director teatral y ha recibido numerosos reconocimientos por su trabajo. «Tengo un plus de equitación por eso de saltar de una cosa a otra», bromea el rumano.

¿Y por qué se lanzó precisamente ahora a la aventura editorial? La razón es que presentó Doce opalinas al certamen literario de Ediciones Oblicuas y esta obra —compuesta por 13 relatos, 12 de ellos concluidos y uno sin rematar— resultó ganadora en una convocatoria a la que se presentaron escritores de 17 nacionalidades, lo que implica su publicación de cara a la primavera. Con la ilusión de un niño y la frescura en sus textos de un hombre que fluye a los márgenes de los convencionalismos, Theodor explica con cierta humildad que «no hay autobiografía» ni siquiera en uno de los fragmentos ambientados en su país natal.

Confiesa que confió la lectura del manuscrito antes de presentarlo a los dos «lectores beta» que tiene en su casa, a Anca y a su hijo (otro músico, Petre Abraham, un multipremiado violinista de 21 años que está en un conservatorio de élite Alemán, el Leopold Mozart Zentrum de la Universidad de Augsburgo), el cual resultó ser su mayor crítico. «Es un lector muy exquisito para su edad y un poco categórico. Al haber nacido en Galicia, es muy exigente conmigo en el terreno ortotipográfico», reconoce un padre orgulloso al que no le cuesta presumir de vástago. 

«Ya no escribo en rumano. Me tomé de manera muy radical lo de aprender español a un alto nivel. El aprendizaje real tiene que ver con sus formas más cultas, pero también implica combinar el lado más académico con el habla popular», destaca Theodor, quien ahora puede dedicarle mucho más tiempo a este arte de juntar palabras. Aunque participó en una antología de jóvenes escritores con un texto en rumano, siente que esta es su verdadera carta de presentación a los lectores. Y, a pesar de que la costumbre de la editorial es organizar el primer acto en una librería del lugar donde reside el escritor, este autor cuenta con reunir a un centenar de asistentes, por lo que este tendrá lugar en un escenario con mayor capacidad, el Auditorio de Sigüeiro.

Anca (una mujer políglota que habla seis idiomas) y él vivieron en distintos países antes de acabar en España. Se mudaron a la capital gallega el año en el que ella pasó a formar parte de la orquesta sinfónica con sede en Santiago, pero buscaban un mayor contacto con la naturaleza. Por eso, cuando tuvieron que elegir dónde construir su hogar, se trasladaron a Oroso. «Aquí tenemos un entorno privilegiado. Es el pueblo de los seis ríos», subraya Theodor, quien —por otra parte— quería poner junto a su familia su granito de arena para combatir ese fenómeno de la España vaciada que pierde progresivamente población a favor de las grandes ciudades.