Regístrate gratis y recibe en tu correo las principales noticias del día
Patrocinado porPatrocinado por

Bruselas dice que todavía se descarta mucha merluza en el Cantábrico

e. abuín REDACCIÓN / LA VOZ

SOMOS MAR

CESAR QUIAN

«Ao mellor hai que dar subvencións para enseñar aos peixes a ler» ironiza el sector

06 nov 2019 . Actualizado a las 05:00 h.

Mal que bien, la flota comunitaria ya casi ha capeado el primer año con la prohibición de descartar todas las especies sometidas a cuotas con cualquier arte y en todos los caladeros. No está siendo fácil. Lo admitió la directora general de Recursos, Isabel Artime, ayer en A Coruña, en el séptimo congreso sobre sostenibilidad organizada por la Fundación Rendemento Económico Mínimo Sostible e Social (FREMSS). A pesar de haber dejado amarradas en el Consejo de diciembre del año pasado las mayores flexibilidades posibles para que esta nueva regulación no dejase a nadie en puerto, ha sido preciso desarrollar actos delegados y dictar más legislación a nivel doméstico para evitar que la flota se estrangulase con ese veto a los descartes.

Pero esas excepciones, flexibilidades interespecies e intercambios entre Estados no son para siempre. Los trueques entre países con y sin cuotas, ni siquiera no son obligatorios. «Es preciso seguir justificando su necesidad», apuntó Artime, si se quiere que se renueven esas medidas en el Consejo del mes que viene. Es decir, que serán también materia de negociación, con lo que puede restar de las bazas que tiene España en ese tira y afloja que es la fijación de los TAC (totales admisibles de capturas) y cuotas. Y, desde luego, el sector quiere que el Gobierno se afane en frenar esos recortes abruptos que la Comisión propone para especies como la merluza o el jurel, a los que Bruselas amenaza con la tijera en contra incluso de la opinión de los científicos.

Pues la cosa está difícil, porque Bruselas no está dispuesta a renovar automáticamente las excepciones, según dijo Elisa Roller, jefa de la unidad para la política pesquera común de la DG Mare (Dirección General de Asuntos Marítimos y Pesca). Roller se mostró satisfecha con los avances habidos en la implantación de la obligación de desembarque, que ha traído un cambio de mentalidad en la pesca, más gestión sostenible y más investigación e inversión en selectividad de las artes, pero también hizo ver que aún se está a medio camino. Hay pesquerías en el golfo de Vizcaya, por ejemplo, en las que se sigue descartando un 15 o un 20%. Mismo la merluza del Cantábrico está en un 19 %, según los datos que les acaba de facilitar el ICES (Consejo Internacional para la Exploración del Mar). Y dados esos porcentajes, Roller duda de que se acepte la justificación científica de ciertas excepciones y, sobre todo, de que se renueven.

Cámaras a bordo

La representante de la Comisión también aludió a la necesidad de mejorar el control del cumplimiento y de la opción de usar cámaras a bordo «allí donde sea oportuno», una posibilidad que antes había dejado caer Isabel Artime y que, según Roller, puede contribuir a que los descartes marchen como lo hace Noruega.

Desde luego, si Galicia descarta no es más que «por falta de cuota», aseguró Mercedes Rodríguez, directora xeral de Pesca. Y lo corroboró el presidente de las cofradías de España, Basilio Otero, que tirando de retranca, espetó que no conoce a nadie que salga «a coger lo que no va a vender».

En este sentido, Artime apuntó a la inversión privada para poner en valor los descartes. Pero Galicia, que comercializa más de 270 especies en fresco, que apenas captura especies de talla por debajo de la mínima y que, de hecho, ya hay proyectos para alimentar a perros, poco más puede aprovechar y valorizar. Por eso que quizá esté errada la estrategia y lo que haya que hacer es «dar subvenciones para enseñar a leer a los peces» y que no entren en el aparejo, dijo con retranca Otero.

«Hay cigala y se tiene que dejar pescar», sentenció el presidente Feijoo 

El séptimo congreso sobre sostenibilidad social organizado por FREMSS sirvió de terapia al sector de toda Galicia, que pudo exponer sus cuitas, analizar con los políticos sus principales problemas y revisar los retos de futuro. Por su inmediatez, el brexit y las cuotas para el 2020 son las cuestiones que ahora mismo quitan el sueño a la pesca. También le provoca insomnio la falta de tripulantes, la caída de consumo del pescado o que la «utopía de los descartes cero», como se refirió el presidente de FREMSS a la obligación de desembarque, continúe haciendo mella en las cuentas de explotación del sector.

Pero ahora mismo los somníferos los quiere para evitar que les desvele la propuesta de cuotas de Bruselas, que pretende sacar un tajo de más de 20 % a la merluza del Cantábrico, de un 50% al jurel que se encuentre de Fisterra para el sur y dejar cerrada la cigala por tres años.

Informes de todo tipo

La dormidina llegó en las palabras del presidente gallego, Alberto Núñez Feijoo, que está con el sector en que no puede perder ni un kilo más de merluza, ni de jurel, máxime cuando el sector lleva en su «frontispicio» la palabra sostenibilidad. Por eso llevará a Madrid y Bruselas informes de todo tipo: socioeconómicos, que demuestran que el arrastre pierde 15 millones con los descartes, y biológicos, que prueban que la veda que desde hace tres años impide pescar cigala en Galicia está errada: «Hay cigala y tienen que dejar pescarla», sentenció Feijoo.

También el Gobierno central está interesado en reducir al máximo los recortes de cuota propuestos por el Ejecutivo comunitario. Y de que hará todo lo posible dejó constancia el delegado del Gobierno en Galicia, Javier Losada, que conminó al sector a tener «por seguro que el Ejecutivo siempre va a defender la posición más favorable a sus intereses siempre sobre la base de los tres pilares de la sostenibilidad».

Losada también aludió a otra inquietud: la del brexit. En este caso, el orfidal que ofreció a los profesionales afectados es que el Gobierno tiene planes de contingencia para cuando se consume la salida y señaló que el sector pesquero es «uno de los mejores preparados para hacer frente» al abandono del Reino Unido de la Unión Europea.

 En este sentido, Núñez Feijoo volvió a insistir en que la postura de Galicia sigue siendo la de mantener el estatu quo: que los barcos puedan seguir pescando allí y los británicos vendiendo su pescado aquí.