El turismo sexual no solo denigra a millones de mujeres en el mundo. Tiene otras víctimas: los niños fruto de esas relaciones por dinero. Los padres –americanos, australianos, británicos, coreanos, españoles...– en ocasiones incluso saben de la existencia de sus hijos, pero les da igual. En Filipinas, donde el aborto está considerado un crimen y castigado por la ley, son miles los hijos del 'barrio rojo'.
Lourdes Gómez
Domingo, 4 de septiembre 2016, 15:12
Su madre la llamó Princess Ann (foto de apertura). Su padre, de unos 60 años, llegó desde España para pasar una semana como turista en la ciudad llamada Ángeles. No sabe que ha sido padre. Ángeles, una ciudad a 80 kilómetros de Manila, es conocida por su 'distrito rojo'. Hasta 1991 fue la sede de la base militar americana Clark Air, la más grande fuera de EE.UU. Eso favoreció que surgiesen numerosos clubs.
Jocelyn, de 31 años, con su hija Hearty, de 5. El padre de Hearty es un australiano de 55 años con el que ella tuvo ... una 'relación' durante tres meses. A diferencia de en Tailandia, los clientes extranjeros buscan en Filipinas una girlfriend experience, es decir, pretenden tener una novia, así que las relaciones por dinero se prolongan semanas y a veces meses.
Kayla Jolie tiene 6 años. Su padre, un irlandés, mantuvo económicamente a su madre y a ella durante 10 meses. Después desapareció. El turismo sexual es el principal negocio de la ciudad Ángeles. Hoy, solo en la avenida Fields, calle principal del 'barrio rojo', se prostituyen unas 12.000 mujeres.
Ángela Paula, de 4 años. Su padre es un arquitecto coreano. Al parecer, el hombre intentó conocer a su hija, pero la madre se negó porque temía que intentase llevársela a Seúl. Filipinas es uno de los destinos principales del turismo sexual en esa parte del planeta, junto con Tailandia y Camboya.
Un día, mientras Mechelle caminaba con su madre por la calle, esta señaló a un hombre y le dijo: «Ese es tu padre». Ella tenía 9 años dice que no puede recordar su cara. Solo sabe que es un americano de California. Actualmente, Mechelle tiene 19 años y trabaja en un bar de la avenida Fields.
La madre de Jayvee, de 5 años, todavía intercambia mensajes con su padre, un hombre de 45 años de Wisconsin (EE.UU.). Pero él nunca ha enviado dinero para mantenerlo. El negocio del turismo sexual mueve cada año en esta ciudad 400 millones de dólares, pero no son estos niños quienes se benefician.
El padre de Samantha Elise, de 6 años, es de la India; el de Briana Louise, de 3 años, de Canadá. Son hermanas. Viven en casa de una tía mientras su madre sigue ejerciendo la prostitución. No hay cifras oficiales, pero se calcula que en Filipinas alrededor de 800.000 personas se prostituyen para ganarse la vida.
El padre de Benny, de 3 años, es de Australia y financia a su hijo con 220 dólares al mes. Las prostitutas con niños en Ángeles no son un fenómeno nuevo. Algunos de esos hijos ya tienen 30 años. Al principio eran casi todos hijos de los marines americanos en Okinawa. Y los llamaban 'champiñones' o 'peke', que significa 'falsos americanos'.
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