El día que Rusia quiso entrar en la OTAN
Momentos increíbles de la Alianza Atlántica

El día que Rusia quiso entrar en la OTAN

La relación de la OTAN con la Unión Soviética y Rusia no siempre ha sido de confrontación total. Jrushchov en los años cincuenta, Gorbachov y Yeltsin en los noventa y, por increible que parezca, también Putin a principios de siglo propusieron su ingreso. Cuando la organización se enfrenta a desafíos históricos, recordamos algunos de sus momentos más memorables.

Domingo, 13 de marzo 2022, 01:36

Durante 73 años se han vigilado, amenazado y espiado, aunque nunca han combatido de manera directa. Sus respectivas historias están tan entrelazadas que no se entiende la una sin la otra. Lo que pocos saben es que también se han cortejado, como en la Cumbre de los Cuatro Grandes, en la imagen superior, en Ginebra, en 1955. Desde arriba a la derecha, en el sentido de las agujas del reloj, se ve a los representantes de Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña y la Unión Soviética. Por entonces, la URSS llevaba un año negociando en secreto su adhesión a la OTAN. «¿Pero son los ruskis sinceros?», se preguntaba Eisenhower, presidente de EE.UU. y primer jefe militar de la Alianza Atlántica. Decidió que se trataba de un ardid, las conversaciones no prosperaron y así comenzó la Guerra Fría. Sorprende, sin embargo, que —pese a que los historiadores tienen aún mucho que escarbar en archivos militares clasificados y en las no menos discretas maniobras de la diplomacia— en al menos cuatro ocasiones la Unión Soviética y luego Rusia pidieran entrar en la Alianza Atlántica.

La URSS llama a la puerta. Jrushchov (a la derecha) sucede a Stalin y hay un amago de acercamiento a Occidente. Su ministro de Exteriores, Mólotov (con bigote), redacta una propuesta insólita: el ingreso en la OTAN. Y ofrece a cambio la reunificación de Alemania. Los aliados no se fían, creen que será un caballo de Troya.

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Los intentos fueron realizados por cuatro presidentes distintos: Jrushchov en los años cincuenta, Gorbachov y Yeltsin en los noventa y, ¡caramba!, también Putin a ... principios de siglo, cuando todavía flirteaba con las democracias occidentales. En tres de ellas recibieron un portazo porque los líderes atlánticos no se fiaban de sus intenciones, pero en la última fue Rusia la que cerró la puerta. Y es que la desconfianza siempre ha sido el hilo conductor de esta relación tormentosa y plagada de secretos. Por ejemplo, sigue sin aclararse cómo de cerca estuvo de desencadenarse un conflicto atómico en suelo europeo en 1983 y 1995. Examinemos las claves.

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