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Acusan a Michael Jackson de abusos sexuales y a su entorno, de saberlo; ahora quieren justicia (y parte de su herencia)

Nuevo documental

Acusan a Michael Jackson de abusos sexuales y a su entorno, de saberlo; ahora quieren justicia (y parte de su herencia)

James Safechuck con Michael Jackson.

James Safechuck tenía 10 años cuando conoció a Michael Jackson. Asegura que el cantante creó un fuerte vínculo emocional con él —y con su familia— en una retorcida estrategia que culminó en centenares de episodios de abuso sexual… y un simulacro de boda. James, y Wade Robson, que entonces pasó por lo mismo, revelaron todo lo sucedido en un polémico documental en 2019, Leaving Neverland. Ahora cuentan en otro documental su larga batalla judicial para que se reabra su caso, lo que ocurrirá en noviembre de 2026.

Domingo, 10 de Marzo 2019

Tiempo de lectura: 12 min

Durante gran parte de su vida —de los 7 a los 30 años—, Wade Robson afirma que se vio obligado a contar una mentira. «Hoy quiero contar la verdad, y en voz tan alta como cuando mentía», asegura. La verdad, según Robson, es que Michael Jackson abusó sexualmente de él entre los 7 y los 14 años. La mentira, reconoce hoy, es que Jackson no abusara de él. Sin embargo, eso fue lo que declaró bajo juramento cuando el artista fue acusado de abusos a menores.

El primero en acusar a Jackson fue Jordan Chandler en 1993. La demanda se resolvió con un acuerdo extrajudicial; la prensa habló de una indemnización de 20 millones de dólares. El segundo fue Gavin Arvizo en 2005; el jurado absolvió a Jackson.

Pero, hoy, Robson asegura que la verdad es lo que cuenta en el muy polémico documental Leaving Neverland, estrenado en 2019 y que ahora tiene una segunda parte, Surviving Michael Jackson. Esta producción se centra en Robson, que hoy tiene 42 años, y en James Safechuck, quien asegura que Jackson también lo violentó desde que tenía 10 años.

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Perverso. James Safechuck conoció a Michael Jackson en el rodaje de un anuncio. Tenía 10 años cuando el cantante, de 30, le compró un anillo de oro con diamantes Era, dice Safechuck, un «anillo de bodas», utilizado en una ceremonia que tuvo lugar en el dormitorio de Jackson en la que se hicieron «votos» el uno al otro. En adelante, «me recompensaría con joyas por practicar actos sexuales', dice Safechuck. Hoy, James tiene 47 años, está casado y tiene dos hijos. Trabajó en el cine, pero ahora se dedica a la tecnología informática en Los Ángeles.

El director del documental no se corta —lo mismo que sus dos protagonistas— a la hora de describir los encuentros sexuales que, siempre según estas dos personas, se prolongaron durante años.

En el curso de una secuencia espeluznante, Safechuck hace un recorrido mental del rancho de Jackson, Neverland: desde la sala de cine, pasando por «el castillo», el gran tren de juguete, las tiendas de campaña, la piscina… «Practicábamos sexo en todos estos lugares -dice-. Sé que parece de degenerados, pero la sensación era la que tienes cuando llevas poco tiempo saliendo con alguien: lo haces cada dos por tres». En otro momento, Safechuck enseña una colección de joyas que, según su versión, Jackson le compró. Entre ellas hay un anillo de oro, y Safechuck dice que lo usaron durante una falsa ceremonia de boda, en la que Jackson y él hicieron los oportunos «votos».

«Mucha gente se escandaliza por los actos sexuales, pero lo que yo encuentro más aterrador es lo que rodeaba a esos actos: el poder, la manipulación…»

En el estreno de la película en el Sundance Film Festival, en Utah, el público, impresionado por sus descarnadas afirmaciones en la pantalla, ovacionó puesto en pie a Robson y Safechuck. Robson —un prestigioso coreógrafo— reconoce que lloró durante casi todo el pase. Fue hace 12 años cuando reveló lo sucedido en el programa de televisión Today y cuando presentó una denuncia contra los herederos de Jackson. «Durante todo este tiempo he luchado para que me escucharan —indica—. No ha sido mi intención convencer a la opinión pública de una cosa u otra; lo que quería era que oyeran lo que yo tenía que decir».

Muchos de sus alegatos son turbadores. «Mucha gente se escandaliza por los episodios sexuales, pero los superé y ahora forman parte de mi vida —dice Safechuck, que hoy trabaja en el sector de las nuevas tecnologías—. Lo que a mí me resulta más horripilante es todo cuanto rodeaba a estos encuentros: el poder, la manipulación…».

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El ídolo caido. Wade Robson conoció a Jackson porque ganó un concurso imitándolo. Hoy tiene hoy 42 años, una esposa y un hijo de 14. Es un prestigioso coreógrafo que ha trabajado con artistas como Britney Spears y *NSYNC.

La película, por supuesto, ha escandalizado a los admiradores de Jackson. La familia del cantante, fallecido en 2009, es radical en sus críticas al filme, descrito como «un linchamiento en público». En un comunicado de prensa, los familiares declaran que «nos sentimos orgullosos de lo que Michael Jackson representa […]. Michael Jackson es y siempre será inocente al cien por cien de todas estas falsas alegaciones».

«Michael se las arreglaba para que te creyeras que todo había sido idea tuya. Pero, cuando has tenido un hijo, miras a tu pequeño y te dices que no, que de eso nada. Porque no tiene el menor sentido»

El director del documental, Dan Reed, asegura que no se planteó hacer una película en contra de nadie. La propuesta inicial se la formuló Daniel Pearl, por entonces el jefe de informativos de Channel 4. «Cuando Pearl me ofreció el proyecto, yo no tenía ni idea de quiénes eran James y Wade, no sabía si estaban diciendo la verdad o no, tampoco tenía ideas preconcebidas sobre Michael Jackson», dice Reed. Viajó a Estados Unidos para reunirse con los abogados de Robson y Safechuck y más tarde se entrevistó con los dos en persona durante varios días. Safechuck vive en Los Ángeles con su mujer e hijos, y Robson en Hawái con su esposa y su hijo.

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El principio. Wade (en la imagen del documental Leaving Neverland, cuando conoció al cantante) denuncia que sufrió abusos de Jackson con solo 7 años, tras ganar un concurso de imitadores del cantante en su Australia natal.

«Uno y otro coincidían en describir de forma serena y sin aspavientos situaciones muy escabrosas. Las personas que se inventan una historia no suelen expresarse de ese modo», recuerda Reed. Un apunte fundamental: «Lo vi todo claro cuando comprendí que los dos niños se habían enamorado perdidamente de Michael Jackson. No estoy refiriéndome a que se sintieran deslumbrados por su carisma, su talento y su riqueza, sino a que estaban sinceramente enamorados de él, y en eso se basaba su relación sexual».

Toda una campaña de seducción

Wade Robson era un niño australiano, un bailarín prodigioso y un admirador incondicional de Jackson. Con solo 5 años, vestido como una versión en miniatura de su ídolo, ganó un concurso de un centro comercial y fue premiado con unas entradas para ver a su héroe, donde lo conoció personalmente.

Por su parte, Safechuck creció en Los Ángeles y hacía pinitos como actor; a los 8 años lo seleccionaron para participar en un anuncio de Pepsi protagonizado por Jackson. Tanto el uno como el otro aseguran que el cantante se esforzó en ganárselos a ellos… y a sus familias. «Una gigantesca campaña de seducción», según describe Safechuck.

La película incluye los testimonios de las madres de ambos. La madre de Wade reconoce que se sentía tan unida a Jackson que llegó a pensar en él como en un hijo más. El artista, comenta, solía llamar a su casa de Australia y durante un par de años estuvo bombardeando a «mi pequeñín» Wade con mensajes enviados por fax.

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No culpable. Jackson tras salir absuelto en el juicio de 2005. | Sutherstock

Cuando tenía 8 años, Wade se marchó a California en compañía de su madre y de su hermana mayor, dejando atrás a su hermano y a su padre (a este último más tarde le diagnosticaron como bipolar y terminó por suicidarse). Los tres pasaron a vivir en un apartamento alquilado por Jackson. Ese año, Robson apareció en tres vídeos del cantante. Por su parte, la familia Safechuck solía invitar a cenar a Jackson a su casa en Los Ángeles.

La película viene a confirmar la campaña de seducción orquestada por Jackson, pero no deja bien paradas a las familias ni elude la cuestión inquietante: ¿por qué sus madres permitieron a sus hijos compartir cama con Jackson una y otra vez mientras ellas dormían en la habitación de al lado? En una de las secuencias, la madre de Safechuck reconoce: «La jodí. No supe proteger a mi pequeño». Al mismo tiempo que admite que los regalos que les hacía el cantante, que incluyeron financiar una casa, 'nublaban' su juicio.

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Nunca jamás. Una de las estancias de Neverland, el rancho de Jackson en Santa Bárbara, California, donde tuvieron lugar la mayoría de los abusos sexuales, según los denunciantes.

Según los afectados, los abusos tuvieron lugar hasta que Robson y Safechuck entraron en la adolescencia. Tal y como afirman, entonces fueron «sustituidos» por chavales más pequeños. Ambos coinciden en que Jackson siguió manteniendo una relación amigable con ellos y colmándolos de costosos regalos: un coche nuevo para Safechuck cuando cumplió los 16 años, por poner un ejemplo. También les proporcionó ayuda en sus incipientes carreras profesionales.

Depresiones, vergüenza, drogas

Robson y Safechuck resultan convincentes al hablar con ellos en persona. Piensan bien lo que dicen y matizan sus palabras. En un momento de la conversación recurro a la palabra ‘forzados’ en relación con los encuentros sexuales que –siempre según ellos– tuvieron con Jackson. Safechuck me corrige. «Yo no hablaría de relaciones forzadas -indica-. Era una relación de amor. Es lo que muchos tienen más problema en comprender, y de ahí vienen esos profundos sentimientos de vergüenza. El placer físico era real, pero se daba en el marco de una relación profundamente dañina e inapropiada».

Los que niegan sus acusaciones argumentan que en su momento prestaron declaración a favor de Jackson. «Desde el primer día, Michael me dijo que si alguien se enteraba iríamos a la cárcel y estaríamos encerrados hasta el final de nuestros días», afirma Robson. Añade que, cuando acudió en defensa de Jackson en 2005, lo hizo a petición del cantante. «Por entonces, mi vida entera estaba sustentada en los aspectos positivos de mi relación con Michael: la amistad entre los dos, la ayuda que me brindó en mi carrera profesional… Tenía la sensación de que todo estaba a punto de venirse abajo, y eso resultaba aterrador».

A esas alturas, Safechuck tenía 27 años. Como cuenta, ya se había distanciado de Jackson cuando el artista lo llamó y le pidió que testificara en el juicio de 2005. Cuando dijo que no, Jackson se puso hecho una furia y lo amenazó.

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Testimonio. Safechuck y Robson con el director de los documentales, Dan Reed, quien asegura que hasta conocer personalmente a los denunciantes no tenía ninguna idea preconcebida sobre el caso. Pero cuando los oyó contar lo que les había pasado de niños, no tuvo duda sobre la veracidad de su testimonio.

Safechuck y Robson reconocen que los abusos sexuales que describen siguieron ejerciendo un profundo efecto negativo en sus vidas pasados los años. Tuvieron etapas de profunda depresión y sufrieron colapsos nerviosos. «No sabía si era gay o no -recuerda Robson-. En el plano sexual, me sentía atraído por las mujeres, y mucho. Pero siempre terminaba por hacerme la misma pregunta. Hice lo posible por demostrarme a mí mismo que era heterosexual».

«Creo que una parte de mí se murió -dice Safechuck-. Te sientes muerto por dentro, te vuelves insensible, no aprendes a manejarte con las situaciones, buenas o malas. En lugar de detestar a Michael, me detestaba a mí mismo». Antes de cumplir los 30 años, durante su etapa en un grupo de rock, recurrió a las drogas como anestésicos temporales que lo ayudaban a eludir los sentimientos de vergüenza. Cuando entró a trabajar en el mundo de la tecnología y consiguió «un empleo de verdad», cambió de forma de vida. «Pero nada más dejar las drogas, volví a encontrarme sumido en el dolor. Volví a sentirme abrumado por todo cuanto había estado tratando de olvidar. Lo pasé fatal. No te das cuenta de dónde procede tanto sufrimiento; no terminas de relacionar los abusos con el dolor que te devora por dentro».

«Creo que mi madre –dice James– esperaba que la perdonase, pero no he terminado de hacerlo, y eso le duele. Habría sido una hipocresía decir que la he perdonado»

Para uno y otro, la paternidad fue el catalizador que les permitió abrir la caja de Pandora de los abusos que describen. Ambos tuvieron hijos en 2010. «Michael se las arreglaba para hacerte sentir culpable, para que te dijeras que todo había sido idea tuya, que el responsable habías sido tú -expone Safechuck-. Pero cuando has tenido un hijo, miras a tu pequeño y, por primera vez en la vida, te dices que no, que de eso nada. Porque no tiene el menor sentido».

Pocos días antes del estreno oficial, Reed lo proyectó, en privado y de forma individual, a cada uno de los miembros de las familias de Robson y Safechuck. Joy Robson —la madre del primero— pidió que se saltara la descripción que su hijo hace de los supuestos abusos sexuales. Prefiere ahorrarse los detalles, dice.

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Familias cuestionadas. En el documental, las familias de los niños salen mal paradas. La madre de James Safechuck (en la foto, con el resto de su familia), reconoce que no protegió a su hijo, quiso creer que era 'normal' que durmiese con Michael Jackson, impresionada por la figura del cantante y, sin duda, por los muchos regalos que les hacía.

A Stephanie Safechuck le incomodaron otros aspectos. James explica: «Creo que mi madre esperaba encontrarse con una secuencia en la que la perdonase, pero no he terminado de hacerlo, y eso le duele». Según agrega, «hubiera sido una hipocresía por mi parte decir que la he perdonado. El perdón no es una línea que cruzas -reflexiona Safechuck-. Es un camino que hay que recorrer, y sigo recorriéndolo».

La batalla judicial continúa

Antes del estreno del documental en 2019, Robson y Safechuck habían coincidido un par de veces de niños, pero solo se habían visto una vez siendo ya adultos. Los dos elevaron sendas denuncias por abusos sexuales contra los herederos de Jackson en 2013 y 2014. Ambas fueron rechazadas por un juez que consideró que los hechos habían prescrito y, además, tuvo en consideración un vacío legal por el que MJJ Productions —la compañía tenedora de los derechos adjudicados a los herederos— no podía hacerse responsable de los comportamientos del finado cantante. Los denunciantes recurrieron aquella decisión judicial. Y, finalmente, ganaron. En noviembre de 2026 se celebrará un juicio.

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Hijos y herederos. Los hijos de Michael Jackson, Prince, de 28 años, Paris, 26, y Bigi, de 23, son los principales beneficiaros de la gestión de los derechos de su música que, desde que falleció el cantante, han reportado unos 3 mil millones de dólares.

El documental que ahora se acaba de estrenar en el Reino Unido (y que próximamente emitirá Movistar en España) se titula Leaving Neverland 2: Surviving Michael Jackson y documenta las largas batallas judiciales de Safechuck y Robson.

Con su presunto abusador muerto desde hace 15 años, Safechuck y Robson se enfrentan a las poderosas empresas que gestionan sus derechos: MJJ Productions Inc y MJJ Ventures Inc. Las víctimas denuncian que sus interacciones con la estrella —en su rancho Neverland, donde eran visitantes habituales; en el apartamento de Jackson en Los Ángeles; en hoteles, en estudios de grabación y en remolques en los platós— fueron organizadas por el personal de Jackson, que era plenamente consciente del abuso que los acusadores dicen que sufrieron, pero no hicieron nada para proteger a los niños. La corporación, alegan los hombres, facilitó su abuso y la corporación debe ser considerada responsable.

Desde que se emitió el primer documental en 2019, la empresa que gestiona el legado de Jackson habría llegado a otros cinco acuerdos extrajudiciales para evitar nuevas denuncias

En juego hay mucho dinero. La empresa, cuyos principales beneficiarios son los tres hijos de Jackson, su madre y varias organizaciones benéficas, ha acumulado más de 3 mil millones de dólares desde la muerte del cantante gracias a la venta de su catálogo de música, un lucrativo musical de Broadway y espectáculos del Cirque du Soleil.

Lo que se ha paralizado es un biopic sobre el cantante porque algunas escenas clave tienen que volver a filmarse. El metraje que se ha eliminado implicaría a Jordan Chandler, quien, a los 13 años, fue la primera persona en acusar públicamente a Jackson de abuso sexual, en 1993. Los términos del acuerdo extrajudicial de 20 millones de dólares que la familia Chandler acordó con Jackson en 1994, incluían una cláusula por la que los Chandler no serían representados de ninguna manera en ninguna película futura. 

Pero no es el único acuerdo al que las empresas que gestionan el legado de Jackson han llegado. Después de que se emitiese Leaving Neverland, cinco personas más han llegado a un acuerdo extrajudicial con los Jackson, según se detalla en el nuevo documental. Ese acto de conciliación, firmado en enero de 2020, bajo el cual los cinco implicados acordaron no perjudicar la reputación de Michael Jackson, se habría zanjado con un acuerdo económico: cada uno de los cinco habría recibido 3,3 millones de dólares. A cambio, no podrán contar nunca cómo fue su vida junto al cantante, sea la que fuese su experiencia.