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La llamativa ocurrencia de unas estudiantes de Santiago que demuestra que la urgencia por encontrar piso para el curso que viene ya ha comenzado

LA VOZ SANTIAGO

VIVIR SANTIAGO

La imagen del anuncio pegado en una de las paredes del ascensor del edificio.
La imagen del anuncio pegado en una de las paredes del ascensor del edificio. CEDIDA

La escasez de viviendas para el año universitario hace que los jóvenes lleguen a los métodos más desesperados por conseguirlas

22 mar 2025 . Actualizado a las 10:58 h.

 A cada curso que pasa, la urgencia de los estudiantes de Santiago por encontrar un piso cuanto antes se multiplica. Saben por experiencia que, si esperan al verano, la maniobra se complicará. La escasez de alquileres hace que aunque todavía estén en marzo, haya jóvenes que buscan ya un lugar en el que no entrarán a vivir hasta septiembre. En las inmobiliarias, poco pueden hacer todavía. Los contratos por curso universitario no terminan hasta julio, momento en el que los pisos se liberan de golpe. Los más previsores, que quieren llegar a ese momento con algo apalabrado, exprimen al máximo cualquier tipo de posibilidad. Por eso llegan, después de darle vueltas a la cabeza, a los métodos más originales. Es el caso de unas compañeras que sorprendían a los vecinos de su comunidad con una curiosa nota colgada en el ascensor

«¡Hola! Somos tres chicas viviendo en este edificio, pero para el curso 2025/2026 buscamos un piso para cuatro. Somos limpias, tranquilas y ordenadas. Tenemos 21 años. Si sabes de algo, contáctanos», decía el cartel. Cuentan a La Voz que la idea se les ocurrió porque, de cara al curso que viene, se les une una cuarta compañera. Buscan un piso con capacidad para todas, pero les gusta la zona —en el Ensanche, aunque prefieren no concretar con más detalles— y no querían moverse del edificio. Por eso lo intentaron con el folio pegado en el ascensor. Pensaron que, en un par de días, lo vería toda la comunidad y que, si se daba la casualidad de que había algún otro grupo de estudiantes en el edificio que tuviera pensado cambiarse, las avisarían.

La suya es una prueba de que cada vez crece más la necesidad de llegar al final del curso académico con un piso en el que quedarse para el siguiente. Ellas, con experiencia de otros años, piensan que encontrar algo que les compense a nivel de calidad y precio es cada vez más complicado. El curioso método de la nota con el que intentaron probar suerte se suma a otros que también van más allá de las inmobiliarias. En Santiago siguen activos los grupos de WhatsApp que este verano reunían a cientos de estudiantes que demandaban una habitación o un piso libre para entrar a vivir. Por ellos se mandan ofertas todos los días, tanto para lo que queda de curso como con vistas al que viene. 

En las redes sociales, comienzan a verse historias o hilos de X de estudiantes que preguntan si, de cara al curso que viene, conocen a alguien que deje algún piso en el que puedan entrar a vivir. El objetivo es el mismo: el de llegar a julio y que solo haya que firmar definitivamente el contrato. Todavía quedan meses para ver las colas que se suelen formar en las puertas de las inmobiliarias de Santiago en los días clave para la búsqueda de habitación, pero los universitarios más apresurados prefieren llegar a ese momento con su as bajo la manga.