Javier Mariscal: 'La vida es un regalazo'
Cobi, un perrito sonriente de trazo cubista, llevó a Javier Mariscal a la cima hace ahora 30 años. Desde que su famosa mascota fue la imagen de los Juegos Olímpicos, Mariscal ha mantenido un idilio con el dibujo hasta convertirse en uno de los máximos exponentes del diseño mundial.
Nos recibe en su nuevo estudio, más pequeño que en el que habitó en sus mejores tiempos, pero también en Poble Nou, donde comenzó su andadura hace casi cuatro décadas. Un oasis de creación donde ha realizado en exclusiva para XLSemanal el dibujo que protagoniza nuestra portada.
Su fórmula de la felicidad es vivir el presente. «Tengo tres hijos y lo he visto en ellos. Vivir el segundo es fascinante», comenta. Con la mirada inocente de niño y la pasión de creador libre, ultima la segunda película de animación que codirige con Fernando Trueba. Asegura que, cuando acabe 'la maratón', se irá a vivir al campo. «La vida es un regalazo», afirma.
XLSemanal. ¿Trabaja con la misma ilusión?
Javier Mariscal. Esto no es trabajo. Está mezclado con mi vida.
XL. Está en los coletazos de otra película de animación con Fernando Trueba. ¿Cómo lo lleva?
J.M. Ha sido una maratón. La animación es muy cara, muy artesanal y vamos muy justos de presupuesto. En 'Chico y Rita' teníamos camiones, grúas… Aquí es pico y pala, y carretilla. La he dibujado al 80 por ciento.
XL. Una película compleja, muy culta. Así la ha definido.
J.M. Sí, he podido jugar todo el rato, que es lo bonito. El juego es el lenguaje que aprendes cuando naces, el lenguaje más universal. Me parece una animalada lo que pasa en la escuela, que desde pequeño te dicen que todo va en serio.
XL. Muchas veces ha comentado que no le gusta quejarse. ¿Tiene ahora alguna queja?
J.M. Las guerras, la política, la pandemia… La angustia del día a día. Todo es muy catastrofista. Tenemos que ver la película desde un satélite y dar las gracias a las anteriores generaciones por todo lo que se ha conseguido.
XL. Todo tiempo pasado fue peor.
J.M. Las nuevas generaciones reciben un disco duro muy potente y son siempre mejores. Tenemos libertad de expresión, por ejemplo. Yo puedo decir que me parece una muy mala idea el procès de independencia de Cataluña; muy antiguo y sobre todo muy equivocado, y nadie me va a encerrar en la cárcel por ello.
'Me he arruinado cuatro veces. Se pasa muy mal, como cuando te enamoras y luego te dejan tirado con una patada en el hígado'
XL. ¿Es optimista?
J.M. Vivimos en una sociedad que hay que arreglar. La desigualdad es terrible, el cambio climático... Pero estamos vivos y hay que disfrutar. Sí, soy optimista, incluso más que Zapatero, si se puede ser. Pero realista también. Somos muy brutos y nos falta sofisticación y, sobre todo, entender que como humanos funcionamos mucho mejor cooperando que luchando.
XL. Después de tocar el techo del éxito, tuvo problemas.
J.M. Por una mala gestión mía llegamos a arruinarnos en el estudio. No fue la primera vez. Me he arruinado tres o cuatro veces. Se pasa muy mal, como cuando te enamoras y luego te dejan tirado en la cuneta con una patada en el hígado. Pero no hay felicidad sin tristeza.
«Con Cobi solucioné un problema de comunicación»
«Eso es el diseño: solucionar un problema de comunicación y lo haces con rayas, puntos, tipografías y colores. Es el lenguaje visual y nuestro cerebro está diseñado para entenderlo».
XL. Usted fue un niño querido, de familia bien…
J.M. Sí, nací blanquito, chico, de familia bien y con una flor en el culo. Pero nací estropeado. Soy disléxico, anumérico, no sé sumar. Era el rarito. Pensaba que era tonto.
XL. ¿Qué es lo que más valora?
J.M. La inteligencia y la bondad. Y, aunque parezca un poco 'garrulito', el buen rollo.
XL. ¿Qué hará cuando termine la película?
J.M. Irme al campo. Busco silencio, aunque seguiré haciendo pequeños trabajos y proyectos personales.
XL. ¿Cuáles?
J.M. Libros, pero también observar la naturaleza, ver crecer un huerto, recoger olivas, plantar tomates y hacer un fuego mientras se pone el sol…
XL. Dejar de dibujar... nunca.
J.M. Es un salvavidas.
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